RESUMEN HISTORICO


Durante siete siglos, Nalanda fue el principal centro de enseñanza budista, convirtiéndose en una de las más prestigiosas universidades de la antigua India y una de las primeras grandes universidades de la historia.

Nalanda se encuentra situada al inicio de las llanuras del Ganges, a unos 72 Km. al sureste de Patna, capital del estado indio de Bihar, nombre que deriva del sánscrito vihara, "monasterio".

La tradición indica que Nalanda ya existía desde del siglo V aC, tanto como centro religioso como científico, ya que en la antigüedad no se diferenciaba uno de lo otro como hoy en día. No obstante, la Universidad como tal, con unos estudios científicos más reglados, fue instituida formalmente hacia el 450 dC gracias al patronazgo de los emperadores Gupta, sobre todo a raíz del apoyo del rey Kumaragupta. Gran parte de su desarrollo se produjo posteriormente, bajo el imperio Pala (siglos VIII-XII).


Mapa antiguo del norte de la India. Abajo,
vista frontal del Stupa de Shariputra.



Nalanda se encontraba en una importante ruta comercial y de comunicaciones: la carretera de Rajagriha a Nalanda pasaba a través de Ambalatthika y por la cetiya de Bahuputta. Desde Nalanda, la ruta seguía hasta Ptaligma.

Nalanda entró en decadencia en el siglo XII, en raíz de la invasión musulmana turcomana del año 1193. En pocos años (posiblemente unos cuatro), quedó deshabitada y acabó por desaparecer su rastro, que no se redescubrió hasta el siglo XIX, cuando Alexander Cunningham la identificó con la población de Baragaon.

El nombre de Nalanda procede probablemente de una combinación de las palabras nalam (loto, el símbolo de conocimiento) y da, que significa "ceder", así Nalanda sería "la que da el conocimiento". Y eso es exactamente lo qué hizo esa universidad, ya que atrajo estudiantes no sólo de la India y de Sri Lanka, si no también de China, Tíbet, el sureste asiático, de Birmania a Vietnam, de Japón, Corea, así como de los actuales Afganistán, Pakistán y Persia, y de los países turcos de Asia central.


En la primera foto, los montículos de Nalanda antes de las excavaciones.
Arriba, vista actual del Stupa de Shariputra.

El monje chino Xuanzang, que peregrinó a Nalanda en el siglo VII, cuando en su país reinaba la dinastía Tang, da otras versiones sobre la palabra Nalanda: una, por un Naga que vivía en un aljibe que se hallaba en el interior de un bosque de mango; otra, por un bodhisattva que vivía allí, y que daba "limosnas sin cesar".

Nalanda en tiempos de Buda (500 aC)

La presencia de Buda en Nalanda está documentada hasta cuatro veces. Se dice que cuando visitaba este lugar, acostumbraba a hospedarse en el bosque de mango de Pavarika, y que allí mantuvo discusiones con sabios de su época, como Upali-Gahapati, Dighatapassi y Kevatta. También se dice que mantuvo diversas charlas con Asibandhakaputta, y que Buda visitó Nalanda durante su último viaje al reino de Magadha. Según la tradición, fue allí donde Shariputra, el discípulo más sabio de Buda, pronunció su “rugido del león" (enseñanza del maestro), atestiguando su fe en Buda poco antes de su muerte.

Según el Kevatta Sutta, en tiempos de Buda, Nalanda ya era un centro influyente y era una próspera y poblada ciudad. En el Samyutta Nikaya  está documentada la hambruna que tuvo lugar entonces en la ciudad.

En primer término, restos de un monasterio. Al fondo, los de un templo.

En cuanto a personajes, hay que mencionar especialmente a Shariputra, que nació y murió allí. Nalanda también fue residencia de Sonadinná. Mahavira  es nombrado numerosas veces por su presencia en Nalanda, ya que ésta también fue un importante centro de actividad para los jainistas . Además de su fundación por los reyes Gupta, la universidad contó con el patronazgo de las dinastías Kushita y Pala. En este sentido se dice que Asoka, el gran emperador budista indio de la dinastía mauyra, construyó un templo, y que lo mismo hizo Harshavardhana. De acuerdo con las fuentes tibetanas, el gran maestro Nagarjuna también enseñó en esta universidad.


Un gran campus con estudiantes de todas partes

Arquitectónicamente, la universidad se la consideraba una obra maestra. Estaba rodeada por una muralla perimetral y tenía una gran puerta. Tenía ocho recintos separados y diez templos, así como muchas aulas donde impartir clases y salas de meditación. En los solares libres se encontraban estanques y parques. Su gran biblioteca, ubicada en nueve edificios de diversas plantas cada uno, llevó a cabo una meticulosa producción de copias y de textos.

El monje Xuanzang, que visitó la India gupta del año 630, se detuvo una temporada en Nalanda, legando una viva descripción de la universidad. En su crónica escribió sobre las "torres ricamente adornadas" con observatorios "perdidos en los vapores de la mañana".

Los entornos también estaban llenos de belleza, con lagos y parques. Y lo más importante: sus finanzas eran seguras, ya que los reyes de la época habían la habían dotado de recursos e ingresos procedentes de aproximadamente un centenar de pueblos y ciudades. Además, los campesinos suministraban provisiones a los estudiantes, las necesidades materiales de los cuales se hallaban satisfechas totalmente dentro del recinto universitario, de manera que, liberados de la preocupación por el sustento diario, se pudieran concentrar plenamente en el perfeccionamiento de sus estudios.

Las enseñanzas de la Universidad de Nalanda abarcaban todas las disciplinas de estudio conocidas en la época. Se dice que en el momento más álgido de su existencia llegó a alojar hasta unos 10.000 estudiantes y cerca de 2.000 enseñantes. Para atender esta comunidad docente tan importante, Nalanda disponía de alojamiento adecuado para todos ellos, con dormitorios tanto para maestros como para estudiantes, siendo por lo tanto una de las primeras universidades residenciales del mundo.

Las descripciones de los viajeros extranjeros describen Nalanda como un centro educativo sensible a todo lo que significara el saber, y no sólo dedicado al estudio de textos budistas sino también a los estudios de filosofía de hindú, de los Vedas y de la teología en general; y también de la lógica, la gramática y la lingüística; la medicina y el estudio de diversas ciencias, sobre todo las matemáticas y la astronomía. Por si fuera poco, había un gran interés por áreas de estudio como la política, el arte de guerra o las artes aplicadas.

Los visitantes de la época hablan de un sistema de educación que iba más allá de la recitación oral que normalmente se practicaba en los monasterios. Los maestros de Nalanda practicaban una gran variedad de métodos de instrucción: la exposición iba seguida de debate y discusión; las conferencias presentaban sesiones de pregunta-respuesta largas; y las ideas se aclaraban recurriendo a parábolas e historias. La admisión en la Universidad exigía pasar un examen oral estricto, ya que a los desconocidos no se les permitía acceder a ella a menos que pudieran contestar satisfactoriamente un cierto número de preguntas que demostraran un nivel educativo básico.


La Universidad fue una invención india . En la tradición de hindú, la educación se impartía en el gurukul -la casa del maestro, a la cual iban los estudiantes para aprender-. Los budistas, sin embargo, se congregaban en monasterios, que se convertían en centros donde aprender de manera correcta las enseñanzas, sustituyendo así la casa del maestro. Nalanda no era, naturalmente, la única universidad india prominente. Kasi (en Benarés) y Kanchi eran especialmente célebres por su enseñanza religiosa, y Taksasila (Taxila, en el antiguo país budista de Gandhara, en el actual Pakistán) ponía un gran énfasis en los estudios seculares. Nalanda, sin embargo, combinaba lo religioso y lo secular, con la peculiaridad de ofrecer una educación no sectaria a todo aquel que accediera como alumno.


Influencia en el Budismo

De Nalanda, y de los estudios que allí se desarrollaron, surgieron dos de las grandes tradiciones budistas que nos han llegado hasta hoy día. En primer lugar, la Mahayana, la más extendida en la actualidad, y que se expandió por China, Vietnam, Corea y Japón. En segundo lugar, el budismo de tibetano o Vajrayana, derivada de la anterior aunque centrada en los tantras, y que proviene en gran parte de los últimos maestros y tradiciones de esta Universidad (siglos IX en XII). También se enseñaba en Nalanda el budismo Theravada, aunque sus estudios no se desarrollaron tanto como aquellas otras dos corrientes.



Declive y fin de Nalanda

Nalanda fue destruida tres veces por causa de las invasiones que sufrió el territorio, aunque fue reconstruida en las dos primeras. La primera vez fue a manos de los hunos de Mihirakula, en el reinado de Skandagupta (455-467 dC), cuando Nalanda apenas tenía unas décadas de antigüedad. Los sucesores de Skanda y de Narasimhagupta se apresuraron en su reconstrucción, y construyeron nuevos y mayores edificios, y la dotaron de recursos necesarios para que la Universidad se pudiera mantener por sus propios medios por largo tiempo. 

Pero ya no sería la misma, ni ella ni el budismo indio. Así se puede entender como hacia el año 520, Bodhidharma, el último patriarca budista indio y 28 sucesor directo del Buda, en vez de acogerse a la restaurada universidad, abandonó la India para dirigirse a la China del imperio Tang buscando una nueva tierra más fresca donde desarrollar la Enseñanza de Buda.

La segunda destrucción llegó un siglo y medio después, con el asalto de Gaudas a principios del siglo VII. Su restauración fue a cargo del gran rey hindú Harshavardhana (606-648 dC), que todavía mejoró los edificios y las dependencias de servicios. 

A los 800 años después de su fundación, Nalanda fue destruida por tercera vez, y la definitiva, durante la invasión del año 1193 de los turcos musulmanes de Bakhtiyar Khilji. En esta ocasión no hubo ninguna reconstrucción posterior ya que, no sólo no había ningún equivalente a los reyes Gupta o Harsha para apoyarla, sino que la Universidad ya se había desmoronado desde su propio interior a causa de la corrupción de sus administradores y por el declive en el interés general por el budismo.

El saqueo de Nalanda por Bakhtiyar Khilji, así como la destrucción de muchos templos y monasterios de todo el norte de la India, donde se encontraban los principales centros de estudio, hay que entenderlo no sólo como el inicio del declive del budismo en la India sino también como el desencadenante de la repentina desaparición del antiguo pensamiento científico indio en el campo de las matemáticas, la astronomía, la alquimia o la anatomía.

Se dice que Khilji, antes de efectuar el saqueo de Nalanda, preguntó si en su interior se hallaba alguna copia del Corán. Al contestársele que no, entró en el recinto a sangre y fuego, asesinando a la mayor parte de los monjes adultos e incendiando los monasterios y los templos. Dice la leyenda que las tres grandes bibliotecas de Nalanda estuvieron en brasas durante seis meses de tantos escritos almacenados en rollos como había.

Cuando el traductor tibetano Chag Lotsawa visitó Nalanda en 1235, contempló los efectos del saqueo y los daños causados, aunque todavía seguía funcionando una reducida comunidad de monjes.

Los monasterios militarizados y fortificados  situados a lo largo de la ruta principal de la invasión fueron totalmente destruidos. En cambio, los que se encontraban fuera de esta ruta, como Nalanda o Bodhi Gaya, pudieron sobrevivir con más o menos dificultades. Muchos otros, alejados de la ruta principal, como el Monasterio de Jagaddala (Bengala del norte), quedaron incólumes y siguieron en activo durante bastante más tiempo.





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